Ceniciento

EL CENICIENTO

Objetivo:

Para conseguir el buen funcionamiento en un grupo es importante que exista confianza entre ellos, que favorecerá la cohesión del grupo. El objetivo de esta dinámica es precisamente aumentar la confianza para que nos lleve a un ese clima grupal seguro deseado. Una de las mejores formas es mediante el contacto físico tan necesario para el desarrollo íntegro de la persona.  

Este juego cuanta con dos grandes ventajas:

-         Se puede llevar a cabo con grupos de diversas edades, ya que es fácil de entender (importante a la hora de realizarlo con los más pequeños) y muy divertido por el contacto físico aleatorio que se da (además del baile final).

-         La duración del juego es muy flexible. Se puede hacer tanto en un corto periodo de  tiempo como alargar como se desee (haciendo grupos más grandes, poniendo más dificultades para encontrar el zapato o el pie al que le corresponde ese zapato, o permitiendo dar órdenes verbales de forma que distraigan o entretengan a los cenicientos).

Además, es importante la historia previa al juego ya que cambia por completo los papeles del cuento original en el que está basado (“La cenicienta”). Propone otras opciones de pensamientos a nuestros chavales lo que les hará personas más preparadas para afrontar el mundo real, lleno de cambios y diversidad de pensamientos y opiniones.

Historia para ambientar:

Había una vez un muchacho que tenía muchas ganas de bailar y fue a una discoteca. Estuvo bailando con una chica y cuando eran las diez de la noche se tuvo que ir corriendo a casa porque tenía que ayudar a su padre a preparar la cena de la familia. Al salir tan rápido, perdió un zapato que recogió la chica y está dando vueltas mirando los pies de los chicos para ver de quién es.

(Se pueden añadir adjetivos o complementos circunstanciales (lugar, tiempo, modo, causa, finalidad, compañía, instrumento...) para modificarla. Cuanto menos se parezca a la historia original, más rica será la dinámica)

 

Como se juega

Pedimos voluntarios (la mitad del grupo) para que se quiten un zapato (aunque también podemos dividir el grupo en chicos y chicas, y pedir que se quiten un zapato uno de los dos grupos). Lo pone en el centro de la sala y se sientan en el suelo o en una silla (en caso de tener disponibles para todos). La otra mitad, con los ojos tapados con un pañuelo, busca un zapato suelto y ha de ir tocando pies descalzos hasta encontrar el pie al que corresponde el zapato para ponérselo. Insistiremos en que lo hagan sin hablar y sin mirar (puede variar según las circunstancias).

Preparamos o tarareamos una música de vals (El Danubio azul) y las parejas que terminan el ejercicio bailan con los ojos abiertos con su pareja en el centro de la sala.

Luego lo repetimos cambiando el papel a realizar de cada participante.

 

 

 

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