No sin mi mascota

Previo:
• Preparar el material plástico para la realización de la mascota.
• Tener prevista una recompensa y un castigo para un participante (el que se encargue de cuidar a la mascota) y lo mismo para el resto del grupo. Éstos dependerán del grupo y de lo que se quiera trabajar con él.
Por ejemplo: si el encargado de cuidar la mascota lo hace bien, el resto del grupo le manteará mientras le vitorean. Si lo hace mal, tendrá que bailar una canción que le cante el grupo.

Desarrollo:
El grupo tendrá que construir una mascota del grupo con material plástico, además de ponerle un nombre entre todos.
Durante la reunión no se podrá decir ni “sí” ni “no”; el que lo haga, cogerá la mascota.
Se seguirá esta dinámica, pasando la mascota de uno a otro (incluido el monitor), hasta la hora de finalización de la reunión. Aquel participante del grupo que tenga la mascota en ese momento, será el encargado de “cuidarla” hasta la siguiente reunión.
Si al día siguiente devuelve la mascota sin romper, tendrá un premio y el grupo un castigo y si la mascota no apareciera o estuviera deteriorada, será él el que reciba el castigo.
Variantes: se puede ir rotando, a partir de ese día, la responsabilidad de cuidar la mascota, de manera que cada día se encargue uno del grupo de hacerlo, recibiendo el castigo o premio correspondiente.

 

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