La noche cae, la selva crece/

Tareas previas:
Preparar el arroz pegado a la cartulina.
Preparar la cinta pegada al papel continuo.
Cortar los folios y pegarlos a los dedos.
Mezclar las esencias con agua y meterlas en el pulverizador.
Montar la cartulina negra en un palo para que suene como alas.
Pegar los algodoncillos a una cartulina.
Pegar las plumas en un cartón.
Formar dos bolas de ramas.
Agrupar piñas.

Desarrollo:
Consiste simplemente en dar un paseo por el bosque de noche, pero no un paseo cualquiera, un paseo con los ojos vendados paradójicamente para conocer los secretos del bosque cuando cae la noche... Colocaremos a los niños en fila india y les taparemos los ojos con prendas. Un monitor hará de maestro de ceremonias, es decir ira contando durante el paseo lo que van encontrando en el bosque mientras que los demás monitores irán estimulando el tacto, el gusto, el oído y el olfato de los niños según el tramo del bosque en que nos encontremos.
Pasarán por una serie de estímulos, que son los siguientes:
- La entrada al bosque y su flora (arco de plumas que irán pasando los monitores por los niños, y
monitores con folios cortados en tiras y pegados en sus dedos rozando sus brazos, su cuello,
etc.).
- La tela de la araña recolectora (en el suelo habrá papel continuo con bolas de cinta de embalar,
lo que hará que se les peguen los pies como una tela de araña; aquí también probarán los frutos
que recoge la araña recolectora de los arbustos que los rodean y podrán tocar a su alrededor,
que serán dos bolas de ramas que llevarán los monitores para posteriormente darles
delicadamente una gominola a cada uno como fruto).
- La fuente de las pompas gigantes (según vayan llegando, se les irá salpicando levemente con
agua y soplando para que la noten fresca a la vez que se tiran globos como pompas encima de
ellos; algunos los explotan los monitores como muestra de que son pompas gigantes de jabón)
- La visita de las ninfas de la fuente (irán escuchando a las ninfas susurrar a su alrededor y los
rozarán a la vez que esparcen su fragancia con un pulverizador y su luz de linternas pasará a
través de las vendas de sus ojos).
- El paseo con los oseznos blancos (los monitores llevarán a su espalda una cartulina grande con
arroz pegado sobre ella, e irán a cuatro patas alrededor de los niños, a quienes se invitara
a tocarles el lomo).
- El vuelo del búho del bosque (los monitores harán sonido de búho, a la vez que baten el ala
creada con cartulina a su alrededor, y les darán aire en la cara con los ventiladores, los
describirán y les invitarán a tocar las alas a los búhos que vuelan sobre ellos; entonces alzarán
las manos y tocarán cartulinas forradas de algodoncillos).
- La villa de las piñas (en el suelo habrá un montículo de piñas por el que pasaran y estas crujirán;
es la salida del bosque).
- La salida del bosque y su flora (volverán a salir por el mismo arco de plumas y folios por el que han
entrado).
Se les conducirá hasta la explanada con los ojos igualmente vendados.
Este es el texto del maestro de ceremonias:
La noche cae, la selva crece y por la naturaleza nocturna de ella vamos a dar un paseo esta noche.
Cuando la noche cae y la selva crece sus flores también crecen; como veis, no son flores cualesquiera:
tienen tacto de plumas de aves del paraíso y los colores más vivos que jamás podréis imaginar: fucsias,
naranjas... aunque sus hojas sean levemente puntiagudas (momento de plumas y folios) pero son las más tímidas del lugar y por eso solo salen a la luz de la luna cuando sólo ella puede alumbrarlas. Ahora que estamos dentro del mundo de la noche conozcamos también a algunos de los seres que lo habitan. Ahí, unos pasos más adelante: ¿lo notáis en vuestros pies? Hemos entrado en la tela de la araña de la noche (momento de papel continuo con celofán), por eso se nos pegan los pies a ella. Pero no temáis, las arañas de la noche no hacen sus telas pegajosas para cazar a presas, sino porque les gustan las visitas y no quieren que estas se vayan. Las arañas de la noche son recolectoras: tienen dos de sus patas terminadas en manos y las dos restantes en pies, recogen frutos de los arbustos más ásperos del bosque, los tenéis a vuestra derecha: si movéis vuestras manos hacia allá, podréis tocarlos (momento bola de ramas). Sin embargo, sus frutos son los más dulces que ninguna planta produzca y la araña recolectora insiste en que los probéis (momento gominolas).
Es el momento de seguir nuestro camino. Tenemos algo bastante más fresco por descubrir y es que en el centro del bosque hay una fuente; ya nos estamos acercando a ella (momento salpicar de agua y soplar). Esta fuente es especial, despide todos los azules que haya en la paleta de un pintor desde el más oscuro al más claro, y su agua, al chocar con el suelo, crea unas pompas gigantes. ¡Oh! ¡Aquí están! (momento globos y explosiones de globos).
En los alrededores de la fuente viven las ninfas, unas muchachas de una belleza espectacular que
desprenden su aroma y su luz allá donde vayan (momento de linternas, risas y pulverizadores). Pero
sigamos un poco más allá: donde aún es un poco más oscuro, viven los búhos del bosque... aunque
parece que en el camino hasta encontrarlos nos van a acompañar otro habitantes del bosque nocturno, los oseznos blancos. Son los seres más pacíficos del bosque, su piel es rugosa y de un color marfil, que hace que tenga unos brillos muy característicos al caminar por el ambiente nocturno. Ahora mismo están caminando a vuestra izquierda; si queréis tocarlos, sólo tenéis que alzar la mano izquierda hacia ese lado.
Pero sigamos caminando. Ya estamos llegando a la zona más oscura del bosque, más aun que la propia
noche... aquí es donde viven los búhos ¿Y por qué viven aquí? Porque no soportan la luz al tener los ojos más claros de todo el reino animal (momento ruidos de búho). Ellos mismos también son claros, pero no tienen la forma de los búhos normales: tienen las alas mucho más grandes (momento batir el ala de cartulina) y les gusta mucho presumir de ellas, son muy amigables y cuando alguien tiene el valor de llegar a la zona más oscura del bosque sin volverse atrás, vuelan a su alrededor para darle la bienvenida, como ahora. De hecho, si levantáis las manos podréis tocar sus alas (momento cartulina con algodones). Son realmente suaves, ¿verdad?
Vamos a despedirnos de los búhos, porque es el momento de empezar el camino de vuelta. Tened
cuidado, porque ¿sabéis que por la noche las piñas tienen personalidad? De hecho montan verdaderas
reuniones, son muy molestas y hacen mucho ruido; por eso, por el día pretenden disimular estándose
quietecitas... ¡pasad por encima, chicos! (momento cúmulo de piñas en el suelo y gritos de ay! ay!).
De nuevo estamos en la entrada del bosque, donde sus flores fucsias y naranjas nos recuerdan que
cuando queramos volver aquí estarán con su tacto de plumas de aves del paraíso (de nuevo momento
plumas y folios); eso sí, tendrá que ser cuando oscurezca, porque cuando la noche cae, la selva crece.

 

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